De lo que os quiero hablar hoy es de mi propuesta para ayudar a la difusión del rol en nuestro país. Podéis considerarlo una de esas entradas de “mis tripas me pedían poner esto por escrito”, aunque espero que sea una lectura interesante para algunos de vosotros.
El estado de la cuestión
Para plantear soluciones antes hay que detectar un problema. El problema, formulado de forma clara y sencilla, es que queremos ser más. Los juegos de rol son una actividad eminentemente social, y al igual que hacen falta al menos dos personas para jugar al ajedrez, necesitamos al menos dos personas para jugar a rol... y normalmente preferimos hacerlo con algunas más.
Pero nuestra afición es minoritaria. Eso no es bueno ni malo de por sí, es lógico. Hay muy pocas cosas que verdaderamente sean "de masas" en una sociedad. El cine lo es, el teatro no. El fútbol lo es, el rugby no. El ajedrez, al que tanta gente sabe jugar, tampoco. Muchas aficiones minoritarias tienen en común, además de su difusión entre la gente, que son costosas, en términos de tiempo, dinero o ambos. Para mí los juegos de rol son sobretodo costosos en tiempo, tanto por parte de la preparación del Director del Juego como de las sesiones en sí mismas. Es cierto que podemos jugar sesiones de dos horas, pero por lo general nos suele gustar hacer cosas más amplias, incluso estar toda una tarde o una noche (o ambas) jugando. Y además de forma continuada en el tiempo, que lo de los one-shots está muy bien pero lo que de verdad nos "pone" son las campañas de años y años de duración.
¿Verdad que conocéis mucha más gente que juega pachangas de fútbol que gente que esté en equipos de fútbol? por ahí van mis tiros... ahora volveré sobre ello.
Si queremos conseguir ampliar nuestro número de jugadores necesitamos dos cosas: ofrecer cosas que les interesen y hacer que esas cosas lleguen hasta ellos.
¿Qué les interesa a los no jugadores?
Pues, dado que estamos en un mundo diverso, probablemente muchas cosas, y es posible que gran parte de ellas no se las ofrezcan los juegos de rol disponibles. Siempre que pienso en esto no puedo evitar acudir a lo que en el mundillo del videojuego consideran la distinción entre el público casual y el hardcore, los que quieren jugar un ratillo y sin complicaciones, y los que quieren sacar hasta el último misterio del juego, y cuanto más difícil mejor. Algo parecido hay en los cómics, que de cuando en cuando hacen reboots (reinicios) y cuentan de nuevo el origen de los personajes para tratar de ganar lectores nuevos.
Trasladando esa situación a los juegos de rol creo que muchos de los que ahora jugamos somos o hemos sido hardcore, pero también muchos se han convertido en casuals a su pesar. Sus quehaceres diarios no les deja tiempo para preparar partidas sesudas, deben jugar a reglamentos ligeros y, a ser posible, que el Director de Juego tenga que "currar" lo menos posible para poder jugar sin complicaciones. Esa gente, aunque no sean "jugadores nuevos" corremos el riesgo de perderlos, y sobretodo perder su potencial para iniciar a nueva gente en esta afición. Para solucionar esto tenemos que ser capaces de diversificar la oferta, de ofrecer juegos accesibles y complejos, juegos para casuals y para hardcore, y que no se nos caigan los anillos por ello.
Esto puede llevarnos también a explorar otros terrenos que apenas han sido tratados por los juegos de rol hasta el momento. Temáticas románticas (como el juego Breaking the Ice), ambientaciones históricas con algunas particularidades (¿Cuántas veces se ha hablado en la blogosfera de tener un juego de Águila Roja?) y demás. Esto mismo han hecho otras aficiones como el ya mentado fútbol, que tiene versiones para jugar con menos jugadores, en la playa, etc.
También está el pilar de poner de manifiesto las bondades de los juegos de rol. A raíz de la acción formativa sobre juegos de rol y educación que organizó la A.J. “Odisea Astur” Mario Grande y yo hablamos varias veces sobre ello, sobre lo útil que les “sonaba” a los docentes esto del rol, pero la falta de herramientas para saber utilizarlo en el aula. Tener materiales así serviría no sólo para facilitar el proceso de enseñanza – aprendizaje, sino para mostrar a docenas de alumnos lo que son los juegos de rol. ¿Acaso no se han creado videojuegos para que los alumnos aprendan determinados conocimientos? (p.ej. aplicaciones Clic).
Por último, no podemos olvidar la cuestión que más nos duele: que los juegos de rol son una afición que no gusta a todo el mundo. Ocurre con todo en esta vida. Pero más vale que una persona pruebe los juegos de rol, descubra qué son y decida que no le gusta, que se pase toda la vida ignorando su existencia.
En resumen: una oferta más diversa, y que contemple tanto al público tradicional como al ocasional.
¿Cómo hacemos que esas cosas lleguen hasta ellos?
Todos conocemos métodos de difusión. Desde el uso de los medios de comunicación hasta el posicionamiento de productos. Sin embargo, como he mencionado antes somos una afición minoritaria, y muchas veces cometemos el error de pensar que los métodos de difusión más conocidos (precisamente los empleados por las aficiones mayoritarias) deben funcionar también para nosotros. Y el caso es que no lo hacen, bien porque no podemos acceder a ellos (p.ej. el coste de un anuncio en prensa es muy elevado, no pensemos ya en uno de TV) o bien porque resulta difícil explicar los detalles de nuestra afición en un formato tan encorsetado. ¿Qué podemos hacer entonces?
Ser una minoría activa. No quiero hilvanar tanto como para meterme en vericuetos teóricos, pero creo que la clave está en que hagamos cosas dentro de nuestras posibilidades, y hasta que la cosa mejore, utilicemos los mejores vehículos de los que disponemos: las asociaciones y clubes de rol, las jornadas y eventos, pero no sólo los dedicados a "mantener" al aficionado (que también), sino los enfocados a mostrar lo que es el rol al público en general.
En este sentido se han hecho múltiples intentos y de muy diverso tipo. Seguro que todos vosotros conocéis varios de ellos, así que permitidme que en lugar de hacer un extenso listado comente un par de ellos que se hacen en la asociación que frecuento, Odisea Astur.
El primero es lo que llamamos "Odisea Abierta". Una vez al mes utilizamos un Centro Social de nuestra localidad para ofertar partidas one-shot y juegos de mesa para cualquier persona que quiera pasarse por allí. Como lo hacemos mensualmente, si alguien nos descubre por algún otro método (p.ej. visita nuestro blog en Internet) podemos emplazarle a ese evento o incluso preparar algo a su medida. También en ocasiones sirve para que personas que sencillamente pasaban por ahí se atrevan a probar los juegos de rol, o como excusa para que algún medio de comunicación escaso de noticias se haga eco de las mismas y de paso expliquen en qué consiste eso del rol.
El otro es lo que llamamos "Odisea a la Carta". Como su nombre indica, es una partida personalizada, creada al gusto de la persona que contacte con nosotros a través de un formulario que tenemos en nuestro blog. Una exigencia de este formato es que no puede ser una persona sola, tienen que ser al menos dos personas quienes lo pidan, pensando en que muchas veces una persona por sí misma no se anima a probar algo, pero si un amigo suyo va, entonces da el pasito. El éxito de esta actividad ha sido mucho más modesto, pero creemos que es un valor a mantener.
Como decía esto son solamente ejemplos de las cosas que hacemos a pequeño nivel en una asociación regional con muy pocos miembros y recursos. ¿Acaso no es posible imaginar algo que pueda tener un impacto diferente y que complemente las acciones de los clubes de todo el país?
El asociacionismo como respuesta
Para muchos de vosotros el recuerdo de la asociación nacional de jugadores de rol "Homo Ludens" estará todavía caliente, pero lo que vengo a proponer a continuación es diferente. Hace años, la asociación "Homo Ludens" servía como una defensa frente a la Sociedad, en parte debido a los constantes rumores infundados sobre la implicación de los "macabros juegos de rol" en todo aquello que era raro o pintoresco. Hoy en día la situación, aunque no haya cambiado radicalmente, sí ha mejorado y son muchos los trabajadores de medios de comunicación que han contribuído a hablar de las bondades de los juegos de rol. En ese sentido permitidme recomendaros este audio como ejemplo.
Pero como decía, la idea que tengo es otra. Creo que lo que nos vendría bien ahora mismo es incrementar la difusión de los juegos de rol lo máximo posible. En la Red muchas veces se ha hablado de ello y se ha dicho que las editoriales no lo hacen porque no pueden o porque no están por la labor. Bueno, tanto da, pero el caso es que ocurre. ¿Qué podemos hacer al respecto?
Mi propuesta pasa por la creación de una asociación cultural, de ámbito de actuación nacional, dedicada a la difusión de los juegos de rol, como tantos clubes que hay en nuestro país. Pero que su objetivo no fuera defender a los juegos de rol en los medios o que la gente que ya es rolera juegue, sino crear nueva afición. No apostaría por una Federación de Asociaciones, porque seguramente sería introducir una mayor burocracia (y lentitud) a algo que necesita ser ágil y dinámico. Una Federación Nacional de Asociaciones y Clubes de Rol suena estupendo… pero ésa es otra batalla y debe ser librada en otros contextos. A mí me interesa que “más gente juegue a lo que yo juego”.
Ya, pero, ¿De qué forma? preguntaréis.
Lo que yo haría es diseñar, escribir, ilustrar y publicar juegos de rol pensados para ese público que no conoce nuestra afición, lucharía por conseguir medios económicos, sea mediante cuota, subvenciones u otro método de obtención de dinero. El dinero lo utilizaría para publicar esos juegos en papel, vendiéndolos a precio de coste, publicándolos gratuitamente en la Red y, además, regalando todos los ejemplares que pudiera a sitios estratégicos: bibliotecas, ludotecas, clubes de rol de toda España, e incluso recurriendo a métodos de distribución alternativas como librerías de entidades sociales y bookcrossing. Serían juegos autoconclusivos, con su aventura de iniciación, utilizarían dados de seis, tendrían unas buenas introducciones a la afición... Es algo parecido a lo que hacen asociaciones de otro tipo, recuerdo por ejemplo una asociación de discapacitados de Murcia que editó un manual sobre calidad en ONGs que enviaba gratuitamente a todo el que se lo pedía, fueran otras asociaciones, particulares interesados por el tema o bibliotecas de Universidades. También son conocidos los ejemplos de asociaciones que editan libros que no tienen salida en el circuito convencional por ser poco comerciales, o por interesar a un público muy reducido.
La razón de utilizar una asociación es que es una forma reconocida, que puede acceder a recursos que los particulares no (p.ej. subvenciones, ayudas, etc.) y que tiene la entidad jurídica suficiente para producir ese material. Además, podría dar pie a la creación de una página web donde se mostrarse información verdaderamente básica sobre los juegos de rol. Por ejemplo, no pondría un listado de los cientos de juegos de rol gratuitos que hay en la Red, sino que seleccionaría aquéllos que son más adecuados para iniciarse (como Mazes & Minotaurs), hablaría con sus autores y los pondría para descarga. También enlazaría otra información de interés como el monográfico de la revista "Teoría de la Educación" o el mapa de tiendas de rol.
Creo, además, que algo así podría contar con participaciones de excepción, tanto de personas de la blogosfera que han mostrado un excelente talento como divulgadores como de autores del medio (que levante la mano el que piense que no se podría liar a Ricard Ibáñez para que escribiera aunque fuera un prólogo). Juegos pensados no para jugar nosotros, sino para regalar a nuestros hermanos pequeños, para pasárselos a esa compañera de trabajo que nos preguntan qué son los juegos de rol, y para mostrárselo como ejemplo al periodista que viene a hacernos un reportaje.
Obviamente la creación de esos juegos solamente sería la punta del Iceberg de lo que puede hacer una asociación así si sale adelante: promover estudios sobre los jugadores de rol, ayudar a hacer jornadas de iniciación, o incluso elaborar ese material para docentes al que me he referido anteriormente. Lo que se quiera. Tal y como me dijo Terrax hace poco, “ya no nos extraña ver que haya Premios Nacionales del Cómic, pero estaríamos flipando si saliese un permio al mejor juego de rol del año”. Sé que no son aficiones ni historias comparables, pero el mundillo del cómic también empezó fuertemente ligado al asociacionismo, y ha ido “infiltrándose” poco a poco en la cultura general, de forma que no nos extraña ver que a escritores de algunos blogs de cómics los inviten a conferencias, tertulias de radio, etc. ara hablar de su afición (pienso en casos como “La Cárcel de Papel” o “Universo Marvel”).
Lógicamente, esta propuesta no es la panacea, y de realizarse no convertiría a nuestra afición en algo mayoritario de la noche a la mañana. Pero nos ayudaría a crecer como afición, y con el crecimiento llega el cambio, la innovación y el avance, aunque sea hacia direcciones que jamás se nos habrían ocurrido anteriormente. Es posible pensar que al apoyarnos en el asociacionismo caemos en el riesgo de la endogamia, como se ha dicho muchas veces de las jornadas de rol, pero yo creo que es cuestión de enfoque. Si tu asociación se abre a otras asociaciones y entidades (p.ej. ONGs de acción social, Colegios Profesionales, etc.) tiene más opciones de llegar a “público nuevo” que si se dedica a moverse exclusivamente entre asociaciones de roleros.
¿Por qué no lo hace una editorial?
Este tema ha sido objeto de debate desde hace mucho tiempo, y como apunté un poco más arriba hasta el momento se ha visto que las editoriales o bien no pueden, o no quieren (o ambas). En cualquier caso, la experiencia nos ha demostrado que las editoriales convencionales de juegos de rol no lo están haciendo, así que tendrán que hacerlo otros. Permitidme apuntar algunas razones, aunque seguramente este tema daría para un post por sí mismo, pero en este momento me parece una cuestión accesoria.
Podríais pensar... ¿Pero por qué una asociación cuando puede hacerlo un auto-editor o una microeditorial como se dice ahora? Pues porque éstas dependen de unas pocas personas, personas que cuando se agoten o pierdan el poco tiempo del que disponen (que ocurrirá) tendrán que dejarlo, y el proyecto es muy probable que muera con ellos. En cambio, una asociación bien planteada tiene el potencial de sobrevivir a sus miembros.
Además, eliminar el ánimo de lucro de la ecuación ayuda a ajustar los costes, algo que las editoriales, por pequeñas que sean, muchas veces no pueden permitirse. Junto a ello, a las asociaciones se le abren puertas que para las empresas están cerradas (p.ej. el uso de ciertos recursos públicos, que para las empresas son de pago).
Por último, pero no por ello menos importante, a veces las microeditoriales se plantean desde un punto de vista "casero", y muchas veces ni están dadas de alta como editorial (o autónomo, si es el caso) ni asumen los costes de su actividad económica. Las asociaciones sí pueden trabajar desde la legalidad sin incurrir en costes que les hagan tener que cesar su actividad.
¿Cómo conseguirlo?
Estoy seguro de que mi propuesta no es nueva, y que seguro que a más de uno y de dos de vosotros ya se le ha ocurrido algo parecido (de hecho, en este sentido podéis leer la entrada “Una afición fragmentada” de la Frikoteca). Así pues, creo que el valor añadido que puedo aportar es sugerir cómo lo haría yo si pusiera algo así en marcha. Concretamente, haría lo siguiente:
- Como ya he mencionado, optaría por una forma legal y reconocible, concretamente por la asociación cultural en lugar de asociación juvenil, fundación o federación de asociaciones. La composición de una asociación cultural es lo bastante flexible como para que pueda hacer todo lo que se proponga, y puede tener ámbito de actuación nacional con tan sólo ponerlo en sus estatutos.
- A propósito de los estatutos, yo haría unos sencillos, pero en los que quedara bien claro la misión, visión y valores de la asociación. Lo sencillo no está reñido con la utilidad y la capacidad para guiar la actuación que deben tener unos estatutos. Sin duda redactar algo así requeriría tiempo, esfuerzo y, sobretodo, ganas de entenderse entre los que creasen la asociación, porque si no se llega a una visión compartida antes de dar el primer paso difícilmente se conseguirá el objetivo.
- Dejaría que los hechos hablasen por mí en lugar de empezar a llamar a mil puertas. Sé que esto tiene más con mi forma de hacer las cosas que con una decisión lógica y racional, pero todos estamos hartos de ver iniciativas que arrancar fuerte y rápidamente se enfrían hasta desaparecer en la nada. Internet está llena de cosas como esas. Para evitarlo, yo primero partiría de un grupo de personas dispuestas a dar el callo en esta fase inicial (redacción de estatutos, poner dinero para crear la asociación, crear la página web, etc.) y trabajaría en el primer proyecto (p.ej. un juego de iniciación de temática medieval fantástica).
- A lo largo del proceso abriría la puerta a quién quisiese unirse, incluyendo a cualquier aficionado, sea miembro de otra asociación, parte de una editorial, dependiente de una tienda especializada o un tipo que se junta para dirigir una partida a sus amigos una vez cada tres meses. En este sentido existen muchos mecanismos para que todo el mundo pueda participar en la medida de sus posibilidades, desde sencillamente siendo parte del “mecanismo” hasta participar en los procesos de decisión, las actuaciones, etc.
- En todo momento trataría de huir de debates estériles sobre los juegos convencionales vs. indie, si la publicación en digital es mejor o peor que la convencional, etc. Pensaría en qué es lo que necesita el público al que queremos llegar (gente que no ha jugado a rol, pero que podría gustarle), qué podemos darle, y me centraría en conseguir eso.
- Promovería la realización de informes sobre el estado de la afición, de manera sistemática y a ser posible periódica (p.ej. anual). Para esto contar con la colaboración de asociaciones podría ser de gran utilidad.
- En un primer momento me abstendría de editoriales, tiendas y demás. Como ya he mencionado, no llamaría a puertas antes de tener algo que ofrecer. Eso no quiere decir que si alguien se interesa por la iniciativa le fuera a decir que no es de su incumbencia (¡todo lo contrario!) pero sí que no iría a molestar a la gente a venderle humo.
- Intentaría que la asociación contase con el potencial para sobrevivir a sus creadores, un verdadero reto. Creo que la clave está en, como mencionaba inicialmente, tener unos estatutos claros, llevar una política transparente, y no asociar cargos con personas (es decir “sin Menganito no podemos hacer nada que es nuestro Presidente”). Ahí está la clave para la supervivencia a lo largo del tiempo.
- Y tendría en cuenta lo que han dicho otras personas, por ejemplo Calaboso en su ya célebre "El cascabel del gato".
Finalmente...
Quiero dejarlo claro: esta entrada no es el anuncio de la creación de una asociación como esa. Tampoco quiero decir que yo me vaya a poner a hacer algo como esto (Sería condenar la idea desde el comienzo). Sólo es una propuesta, un guante que lanzo a ver si alguien quiere recogerlo. Pero como creo que no se debe "enmarronar" a la gente sin ser consecuente, quiero decir públicamente que si alguien ve interesante esta idea y quiere sacarla adelante, ya cuenta con un socio para esa asociación, y que si lo estima oportuno me encantará colaborar definiendo objetivos, en la creación de esos juegos o en lo que se estime oportuno. Y creo que como yo habría más gente por aquí. Hay mucho talento entre los aficionados que pululamos la blogosfera, y darle salida de esta forma sería una bonita forma de devolver un poquito del placer que nos ha dado esta afición.
Entonces, ¿Quién se pone a ello?
Alguien se preguntaba hace tiempo… ¿Quién le pone el cascabel al gato? En vista de la situación actual yo creo que la respuesta es nosotros, los jugadores. Y para mí la forma de trabajar juntos es mediante una asociación.
La verdad, cualquiera con suficientes ganas y tiempo como para mover este asunto. Hay quién dice que sería importante contar con gente que tuviera un poco de repercusión, aunque fuera en la blogosfera. Yo creo que eso ayuda, pero tampoco es necesario si se cuenta con arrestos suficientes. Después de todo, gran parte de los blogs y autores que ahora son bien conocidos por todos vosotros comenzaron con un pequeño paso. Si este asunto te ha interesado, pero no tienes un blog o similar, pero tienes ganas de meterte en un asunto así, crees que puedes ser capaz de poner de acuerdo a mucha gente, puedes permitirte perder algo de dineroy haciendo llamadas, y estás dispuesto a meter horas que jamás recuperarás, entonces tal vez seas la persona adecuada. Y si te pones a ello, no dejes de escribirme si crees que puede venirte bien mi ayuda. Suerte.
Si habéis llegado hasta este punto de la lectura, gracias. Probablemente esta entrada se sale un poco del objetivo de este blog, pero es una reflexión que llevo tiempo haciendo y que quería compartir con todos vosotros. Ahí os dejo el debate abierto.
No quiero despedirme sin agradecer a Balan, Beliagal, Carlos de la Cruz, Erekíbeon, Killy de “Los Navegantes de las Brurmas”, Mario Grande, Sergio de “Tierras de Fantasía” y Terrax el Maestro sus aportaciones que han servido para revisar y clarificar algunas de las partes de esta entrada.
Actualización: aprovecho para añadir el hilo de conversación que se ha formado en Google+ en el que encontraréis otras opiniones interesantes.


